CHINA Y LXS LGTB: LA DIFICULTAD DE SALIR DEL ARMARIO EN EL PAÍS DEL SOL LEVANTE

China parece ser firme en todo lo que es derechos LGBT, a pesar del gran desarrollo tecnológico y comercial. Los derechos de lxs LGTB no están garantizados, por lo que las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en la República Popular de China se ven obligadas a enfrentar riesgos legales mucho mayores que los heterosexuales.

En China, lxs LGTB viven en un limbo de incertidumbre normativa. Esto justifica el abuso por parte de quienes en la sociedad todavía los definen como “enfermos mentales”, porque la homosexualidad en China fue eliminada de la lista de trastornos mentales solo en 2001. En 2008, justo antes de los Juegos Olímpicos, más de 40 personas considerados LGBT fueron arrestados en Dongdan Park por cargos de “prostitución en un lugar público”, simplemente porque se encontraron en posesión de condones.

Una regulación de julio de 2016 impuso a las plataformas de video online la eliminación de todo el contenido que promueve la cultura LGBT: desde películas genuinamente promocionales hasta series en las que aparecen relaciones entre personas del mismo sexo.

Un fenómeno de la homosexualidad en China que vive en la latencia de las asociaciones LGTB que prefieren registrarse como empresas en el Ministerio de Asuntos Civiles porque las ONG que protegen los derechos LGTB están sujetas a continuos controles e investigaciones. “Si usted decide registrarse como una organización no gubernamental – dice el fundador de Aizhixing – tendrá como supervisora una agencia gubernamental que irónicamente llaman ‘suegra’, ya que hace una comprobación diaria en su trabajo. Pero si te registras como una empresa, estás obligado a pagar impuestos muy altos “.

El centro LGBT en Beijing, bajo el disfraz de una compañía, logra crear iniciativas de autofinanciamiento y luego ganar dinero, esencial para sus actividades. Coma dice Duan Shuai, jefe del centro de las relaciones con los periodistas, el centro no tiene actividades económicas evidentes, pero ofrece una gama de servicios: apoyo psicológico profesional e individual de las personas LGBT, conferencias y proyecciones de películas para formar la comunidad, eventos recaudación de fondos, investigación en colaboración con universidades y protección individual.

“Recaudamos dinero a través de iniciativas de autofinanciamiento”, explica Duan Shuai, “luego lo canalizamos a organizaciones oficiales que legítimamente lo pueden tener para que luego los devuelven para financiar proyectos específicos”.

La cultura china se vuelve aún más dura para lxs transexuales, que también son vistos por las mismas familias como enfermxs. Existen clínicas especializadas autorizadas por el gobierno que tienen el objetivo de ‘recuperación’, aplicando terapias muy peligrosas como el electroshock.

Es por eso que se ha creado una aplicación que conecta el centro LGBT de Beijing con las personas transexuales, los invisibles de la sociedad, que son hostigados y sufren violencia incluso dentro de la unidad familiar. La aplicación es manejada por voluntarios transexuales y funciona como un “teléfono amigo” que ofrece consejos de todo tipo: desde cómo tomar hormonas parala reassignación del sexo, hasta cómo acabar con la discriminación hacia ellxs.

Este tipo de actividad es de poca importancia para el gobierno chino, que, aunque no tiene relaciones directas con el centro, trata de controlarlo. Por su parte, los activistas tratan de influir en la política sobre algunos temas, como la apertura al matrimonio igualitario.

Un vínculo precario que no permite al centro tener mucha visibilidad, porque no es necesario “transmitir la sensación de que uno puede agregarse de manera autónoma, fuera del control del Partido”.Todo esto hace que en China solo el 5% de las personas LGBT dicen serlo.

Tang Xina, una de las empleadas a tiempo completo en el centro, dice que las cosas están cambiando. “Ya no existe el rechazo o la falta de escucha, como en el pasado. Los jóvenes, como los estudiantes universitarios, están abiertos a nuestros temas. Por ejemplo, vamos a universidades para crear conciencia y educación sobre sexualidad “. El gobierno también deja el centro y la universidad trabajando juntos para obtener herramientas válidas para entender qué se mueve en la base de la sociedad china contemporánea. De esta forma, el centro Lgbt se vuelve “útil” y, por lo tanto, de hecho “existe”.

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Autor: aikkomad1

Activista LGTB y para los DDHH

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