Los principios de Yogyakarta

Los Principios de Yogyakarta son una importante iniciativa internacional para promover los derechos fundamentales de las personas lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Fueron presentads oficialmente a las Naciones Unidas durante un evento patrocinado conjuntamente por Argentina, Brasil y Uruguay y organizada en colaboración con varias organizaciones no gubernamentales (ONG), entre ellas Human Rights Watch, ARC International, Global Rights, la Comisión Internacional de Juristas, la International Gay and Lesbian Human Rights Commission y la International Lesbian and Gay Association (ILGA).

Yogyakarta es una ciudad indonesia de la isla de Java, donde a principios de noviembre de 2006 una treintena de expertos en derechos humanos de 25 naciones diferentes (incluidos Australia, Argentina, China, Irlanda, Turquía, Nueva Zelanda), Sudáfrica, Estados Unidos, India y el Reino Unido) se reunieron para examinar la situación de las leyes y los derechos civiles en el mundo en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

Durante el seminario al que asistieron jueces, magistrados, académicos, expertos en el tema, miembros de las Naciones Unidas, miembros de los órganos de supervisión y varias ONG, se han identificado, desarrollado y aprobado finalmente por unanimidad 29 principios y 16 recomendaciones que establecen las normas a las que las leyes de los Estados miembros deberian cumplir.

Los puntos que comenzaron a trabajar los 29 expertos que redactaron el documento son la orientación sexual (heterosexual, bisexual u homosexual) y la identidad de género (que puede o no coincidir con el sexo en el nacimiento), que son una parte de la personalidad de cualquier individuo y no pueden constituir un motivo de discriminación o abuso. En muchos países se hace exactamente lo contrario y organizaciones como Human Rights Watch, que supervisa el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales, informan periódicamente de los casos de maltrato y abuso, incluyendo la tortura, la violencia (incluida la sexual), las ejecuciones fuera del sistema legal , prácticas médicas “ilegales”, represión de la libertad de expresión, limitaciones de la libertad de reunión y una larga lista de discriminación en campos como el trabajo, la salud, la educación, la vivienda, la inmigración y la justicia.

Los primeros 3 Principios de Yogyakarta definen la universalidad de los derechos humanos y su aplicación legal en beneficio de todos los seres humanos, sin discriminación. Los principios del 4 al 11 son inherentes al derecho a la vida misma y al hecho de que cada vida puede ser vivida libremente sin violencias y torturas, con un acceso justo a la justicia y protegiéndose de las detenciones arbitrarias.

Los aspectos económicos, sociales y culturales se tratan en los principios del 12 al 18, centrándose en la importancia de la no discriminación en áreas como el trabajo, el hogar y la salud, la seguridad social y educativa. El hecho de que un Estado no deba interferir y restringir los derechos de expresión, opinión y asociación se subraya en los artículos 19 a 21, mientras que el 22 y el 23 reconocen el derecho de asilo a aquellos que sufren persecución debido a su orientación sexual e identidad de género. Los principios del 24 al 26 establecen el derecho a formar una familia y la plena participación en la sociedad, mientras que el artículo 27 está orientado a respetar los derechos de lxs activistas por los derechos civiles. Finalmente, los artículos 28 y 29 establecen la importancia de encontrar responsabilidad en caso de violaciones. A estos 29 artículos, se agregan 16 recomendaciones a los organismos institucionales nacionales e internacionales para tratar de integrar estas normas en sus procedimientos.

Los derechos humanos, por definición, se aplican a todos nosotros simplemente por haber nacido humanos. Como sería impensable excluir de su protección por motivos de raza, religión ocondición social. Cualquier intento de hacerlo por motivos de orientación sexual o identidad de género también debería ser rechazado. Los principios de Yogyakarta nos recuerdan en el momento adecuado estos conceptos básicos. Los Principios de Yogyakarta enfatizan el hecho de que nadie debería enfrentarse a la violencia o a la discriminación.

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Autor: aikkomad1

Activista LGTB y para los DDHH

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