Matrimonio igualitario: esa tarta que divide América

“Let them eat cake”, que coman la tarta. Esta reivindicación se refiere a una tarta de bodas que una pareja de novios pedió para su boda y que el pastelero se negó a preparar: “No puedo hacer un pastel para un matrimonio homosexual.” Así se sentían responder Charlie Craig y David Mullins a la hora de organizar el día de su “sí, quiero”. Ahora la tarta denegada está dividiendo a los Estados Unidos y el Tribunal Supremo tendrá que juzgar el 5 de diciembre la demanda iniciada en 2012.


Los chicos (que mientras tanto se han casado y han cortado un pastel color arco iris) habían entrado en la panadería de su ciudad el 19 de julio de 2012 ordenando la tarta para su boda y en su lugar se encontraron despues de cinco años frente a la Corte Suprema de Estados Unidos en una historia que tiene fuertes connotaciones políticas y que está dividiendo el país.

“Ese día estaba sentado en la mesa con el propietario de la pasteleria y nos pidió para quien era la tarta. Cuando dijimos que era para nosotros, nos dijo que no preparaba un pastel para un matrimonio del mismo sexo”, dijo Mullins al periódico Denver Westword. “Lo que siguió”, continuó, “fue un horrible silencio lleno de significado, y nos sentimos mortificados y humillados. Inmediatamente nos levantamos y nos fuimos con vergüenza, rompiendo a llorar”.

El pastelero Jack Phillips, que en todas las entrevistas aparece amable y tranquilo, a pesar de que se ha enfrentado a numerosos grupos de boicot, afirma haber declinado la petición con educación y justificó su decisión con su profunda fe cristiana.
El asunto se detendría allí, si no hubiera sido por una publicación en Facebook hecha por los dos cónyuges para expresar su frustración. Entre un comentario y otro, unos amigos dejaron en claro que una ley estatal prohíbe cualquier forma de discriminación en lugares públicos.

De ahí la decisión de confiar a la justicia. Primero ganaron en los tribunales de Colorado, pero las demandas continuaron por los diferentes grados de juicio hasta que llegaron al tribunal federal superior. El 5 de diciembre, se llevará a cabo una audiencia en el Tribunal Supremo de los Estados. “Al presentar la denuncia, nos dimos cuenta de que no solo estamos luchando por nosotros mismos, sino por todos los que sufren discriminación”.

El caso contrasta con dos derechos fundamentales: el de la libertad religiosa y el de la no discriminación por orientación sexual.

Los abogados del pastelero han decidido apelar a la primera enmienda, que establece la libertad de expresión. Para ellos, el es un artista que, al negarse a hacer un pastel, ha ejercido su libertad de expresar opiniones.

En vista del 5 de diciembre, ha habido una movilización masiva de grupos de presión cristianos, así como de miembros del congreso. El presidente Donald Trump también ha apoyado el pastelero.

En el otro frente también los grupos para los derechos civiles se movilizaron. El Center For American Progress advirtió que una decisión a favor del panadero podría “devolver el pais a los años 50”.

Craig y Mullins también cuentan con el apoyo de la Aclu, l’American Civil Liberties Union (la Unión Estadounidense de Libertades Civiles). Louise Melling, abogada de Aclu explicó “Esto es un juicio en el que la Constitución puede o no sancionar el derecho a discriminar. Y la cuestión es si una pasteleria pueda exhibir el cartel: solo pasteles de bodas heterosexuales”.

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Autor: aikkomad1

Activista LGTB y para los DDHH

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