El homonacionalismo y sus trampas: Dios, Patria y lxs LGBT

Hace unos días he terminé de leer el libro de Jasbir PuarTerrorist Assemblages: Homonationalism in Queer Times”. Un libro que desarrolla muy bien el concepto de homonacionalismo.

Con esta palabra, Puar señala principios como el de “aceptación” y “tolerancia” hacia lxs ciudadanxs LGBTI y aborda el tema de cómo estos que se han convertido en una herramienta para medir la credibilidad de los estados nacionales. También se explica como el homonacionalismo se ha convertido en una categoría analítica importante para entender el giro gay-friendly de las naciones occidentales en los últimos años, en la que se pasa a ostentar la plena ciudadanía y por lo tanto, a disfrutar de la protección del Estado. Personas LGTB (posiblemente blancos y de religión católica) que han tenido la suerte de nacer en el “lugar perfecto” de este mundo.

Sin embargo, cuando se tiende a hablar de homonacionalismo se desplaza la idea hacia las posiciones de “derecha” de una parte de la comunidad LGBTI una vez obtenidos derechos como las uniones civiles o el matrimonio. La prensa internacional, por ejemplo, ha dedicado un espacio considerable a personas LGTBI que se han mostrado abiertamente como tales en las filas de la derecha conservadora y extremista (como en los casos de los movimientos de Marine Le Pen, Farage o Donald Trump).

Sin duda, existe una compleja relación entre el mundo LGBTI y las comunidades étnicas y de los migrantes, acusadas de ser homofóbicas e intolerantes. El quid es queel populismo xenófobo, y hasta ayer orgullosamente LGTBIfobo, usa cada vez más las identidades LGBTI para construir y alimentar los discursos racistas, especialmente islamófobos, dentro de esta misma comunidad. En muchos países todo esto está pasando a escondidas, quizá porque no existen redes para el diálogo entre el universo LGTBI y las comunidades de migrantes.

Pero el homonacionalismo es mucho más que el racismo de los maricones. Durante muchos años, el Estado heteronormativo fue visto como un enemigo por parte de lxs ciudadanxs LGBTI: siglos de persecuciones y discriminaciones  han alimentado una relación que sería simplista llamar confrontación. Con el comienzo de la “época de los derechos”, la relación con el poder del Estado ha ido cambiado de manera significativa. Se empezó trabajando por los derechos de la comunidad LGBTI para convertirlos en parte de la identidad nacional para después promulgar leyes a favor de las personas LGTBI. Pero en los últimos años, en una parte de la comunidad LGBTI han surgido discursos nacionalistas y patriotas, que hasta ahora nunca se escuchaban.

La identidad política de la comunidad LGBTI parece -en gran medida- haberse reconciliado con la estructura de poder de la Nación y del Estado neoliberal al ser aceptada y legitimada en su sistema de valores. En cambio, los enemigos del movimiento LGBTI -previamente protegidos y mimados por el Estado- se han convertido en una minoría mientras que, en esos estados, la LGTBIfobia se reconoce (al menos desde un punto de vista formal) como un “mal social” de la misma manera que el racismo y la xenofobia.

Muchos teóricos queer ven la relación entre la comunidad LGBTI y el Estado/Nación como algo negativo porque el proceso de construcción de la nueva identidad LGBTI plenamente reconocida dentro de estos ha coincidido con la formación de un nuevo “otro/enemigo” simbólico: el Islam de la era post 11 septiembre, tal y como escribe Puar.

Por esta razón, el homonacionalismo se cruza de manera alarmante con discursos racistas contra los inmigrantes y produce también dificultades para los movimientos  LGBTI. En primer lugar porque crea principalmente una LGTBfobia “cultural” como si se tratara de un asunto que sólo concierne a las comunidades islámicas, absolviendo a las sociedades occidentales, blancas y católicas. La prueba de esto se encuentra en la línea de un discurso  de Donald Trump en el escenario de la convención republicana en Cleveland haciendo caso omiso del hecho de que las personas LGTBI deben ser protegidas incluso por muchos de los que estaban en la misma audiencia que lo aplaudió:

Voy a hacer todo lo posible para proteger a nuestros ciudadanos LGTB de la violencia y la opresión de la ideología de odio extranjera”

En segundo lugar, se utilizan las instancias de una minoría oprimida para construir nuevas formas de opresión contra otro grupo. Homofobia, islamofobia, antisemitismo, xenofobia y la misoginia son las dos caras de la misma moneda.

A la base de todo esto existe una visión restrictiva y neoliberal de la ciudadanía que ofrece acceso sólo a ciertos segmentos de la población a costa de otros grupos”. Jasbir Puar

La comunidad LGTBI se enfrenta a este grave problema en los próximos años. Se abre el debate que se debe ampliar a toda la sociedad: ¿cómo armonizar la pluralidad de las diferencias de modo que la libertad de todxs sea respetada sin desencadenar una peligrosa guerra entre los mas desprotegidos?

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Autor: aikkomad1

Activista LGTB y para los DDHH

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